Cómo mantener en buen estado tu lavavajillas
El lavavajillas es un electrodoméstico esencial, pero sin el cuidado adecuado, la acumulación de residuos y cal provoca fallos costosos. Un lavavajillas no limpia bien, o empieza a oler mal, cuando descuidamos sus componentes vitales.
Si buscas cómo mantener el lavavajillas en buen estado y extender su vida útil, la solución es sencilla. Te guiaremos a través de las tres rutinas clave –filtros, aspersores y sal– que te permitirán alargar la vida útil del lavavajillas y disfrutar siempre de una vajilla impecable.

Limpieza del filtro del lavavajillas
El filtro es el componente más vital y, a la vez, el más descuidado del lavavajillas. Su función es atrapar los restos de comida, huesos pequeños y otros residuos sólidos. Si este se obstruye, tu lavavajillas no limpia bien por dos razones principales:
- Drenaje Pobre: El agua sucia no puede evacuarse correctamente.
- Redistribución de Suciedad: El agua de lavado recircula, arrastrando partículas de comida de vuelta a la vajilla.
Cómo limpiar el filtro del lavavajillas
El mantenimiento lavavajillas del filtro debe ser semanal:
- Retira el Filtro: Localízalo en la base y desenróscalo.
- Lava a Presión: Usa agua del grifo y un cepillo pequeño para eliminar los restos incrustados en las mallas.
- Vuelve a Colocar: Asegúrate de enroscarlo firmemente para garantizar un sellado correcto.
Esta simple limpieza del filtro es la mejor forma de asegurar ciclos impecables.
Brazos aspersores: Restaurar la máxima presión de lavado
Si tu lavavajillas no limpia bien, los culpables suelen ser los brazos aspersores. La cal y los residuos obstruyen los pequeños orificios, causando una caída de presión.
Cómo realizar la limpieza brazos aspersores del lavavajillas
Para un correcto mantenimiento lavavajillas, revisa y limpia los aspersores al menos una vez al mes:
- Retirar los Brazos: Desmóntalos (generalmente levantando el inferior y desenroscando el superior).
- Limpieza y Desobstrucción: Lávalos con agua y jabón. Luego, utiliza un palillo de madera o un objeto fino (nunca metálico) para desobstruir cada uno de los pequeños agujeros.
- Verificar el Giro: Vuelve a colocar los brazos asegurándote de que giren libremente antes de cerrar la puerta.
Al desobstruir estos agujeros, restaurarás la presión original y te asegurarás de que cada rincón de tu vajilla reciba el chorro de agua necesario.
Sal y abrillantador: Control de cal y vida útil
A pesar de las tabletas “todo en uno”, la sal y el abrillantador son vitales para alargar vida útil de este electrodoméstico.
Sal: Protección interna
La sal regenera el descalcificador interno de la máquina. Su uso es esencial para neutralizar la cal del agua dura, que es el mayor enemigo del motor y las resistencias.
Abrillantador: Vajilla perfecta
El abrillantador ayuda a romper la tensión superficial del agua. Esto garantiza un secado rápido, previniendo manchas de gotas y residuos en la vajilla.
Asegura el uso de sal y abrillantador lavavajillas para garantizar la durabilidad y un resultado impecable.
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